
Rutina. Si, es una palabra pesada, homogénea, cansadora y diría yo hasta aplastante.
Todos en nuestro interior definimos en mayor o menor medida esta palabra así. Pero siempre hay una manera diferente de ver las cosas. Imaginemos un objeto cualquiera. Juguemos a imaginar. Depende de muchos factores, lo que estamos observando puede ser bonito, feo, agradable, desagradable, etc. Un ejemplo para mí, una casa. Éste es el objeto que yo imaginé, esos diseños arquitectónicos “net” que sí, a veces no llegan a reconocerse como viviendas, la fachada y el reverso de la misma no llegan a saberse donde están si no es por su ubicación. Ahora, si en cambio elegimos un cubo, por supuesto me dirán que sus caras son totalmente iguales y les puedo asegurar que no lo es... Si queremos podemos ver diferente: el color, la textura, si vemos una arista ésta puede llegar a ser perfecta, imperfecta, lisa, quebrada….etc.
Que significa esto?? Simplemente todo depende de nosotros. De cómo fueron nuestras experiencias, de cómo hemos vivido, de nuestra personalidad, el momento que estemos pasando, de cómo sentimos la vida en ese preciso instante.
La rutina, puede no ser rutina. Me atrevería a decir que es necesaria una mínima rutina, para organizar nuestro día e intentar ver las cosas positivamente. Debemos valorar los pequeños momentos. Si regalamos una flor a alguien o a nosotras mismas, seguramente ese día será diferente y también lo será para las personas que compartan ese día con nosotras. No pensemos en grandes sucesos, llegar a metas muy lejanas a veces puede llegar a ser interminable. Construyamos nuestra vida con pequeñas metas (que no son pequeñas sino alcanzables y posibles en un tiempo corto)
Cuando logramos cumplir con algo que nos propusimos es maravilloso y sentimos esa satisfacción de haber llegado a la meta. Si esa meta está muy lejos (ya sea en tiempo o económico) sentimos que no podemos y la sensación de insatisfacción es tal que la depresión se apodera de nosotras creando personas tristes y desconformes.
Ejemplos hay muchos. Pensemos en nuestro hogar. Desde construir, modificar, cambiar y muchas veces no es posible realizarlo completamente. El proceso también es interesante o por lo menos deberíamos trabajar mentalmente para que sea así. Cuando me mudé a mi primera casa, pues vivía en un departamento, anhelaba solamente tener un lindo jardín. No importaba nada más, no impotaba las comodidades de la casa, solo tener un jardín.
Las primeras plantas, aún pequeñas, no dejaban entrever el jardín que luego de tres años (solo tres años) se convirtió en un “jardín”, con flores, árboles, arbustos, todo me parecía increíble. Lo vimos crecer con mi familia, hoja por hoja y fue y sigue siendo muy placentero. Después de 10 años, sigo disfrutando de mi jardín, aquel que tanto anhelaba.. Hoy lo cuido, lo miro y veo con ojos positivos cada momento que voy al parque, que me siento a leer o a descansar bajo aquél arbol que plantamos y que hoy ya es adulto. Existen otros jardines por ahí, más grandes, más verdes. "Mi Jardín" es el que logré con mi esfuerzo y el cual agradezco me de tanta belleza y alegría a mi corazón.
Angélica