
Estamos en pleno cambio, como bien afirma Clara Coria, pero a veces es como “remar contra la corriente”. Sabemos que queremos, pero culturalmente es tan fuerte la presión de la sociedad en general, hay patrones tan claros establecidos e internalizados en nuestras cabezas de cómo debemos ser… que para cumplir con las expectativas de los demás, construimos una barrera la cual no podemos atravesar para llegar a nuestros deseos.
Que quiero decir específicamente: los ejes son diferentes.
Las mujeres tenemos una diferencia de género con ellos, los hombres. Y bienvenido sea!!!Cuando nos ennoviamos, nos casamos, nuestro eje cambia, pasamos de ser individuales a convertimos a mujer en pareja, no solo pensamos en nosotras sino en ellos, y pasan a tener un lugar en nuestras vidas tanto o igual que nosotras mismas. Cuando tenemos un hijo, vuelve a cambiar nuestro eje, y ya somos madres, esposas, cada día nos transformamos, dejando muchas veces la “mujer” de lado. Nuestros roles van cambiando a lo largo de nuestras vidas, la exigencia de brindarnos a los demás, de satisfacer todas las necesidades de nuestra familia es tan grande que no nos queda tiempo para nosotras. Si han tenido hijos, posiblemente vean fotos de esa época y quizás hayan exclamado “no puedo creer que salía así a la calle” la familia nos consume el tiempo, el humor, la paciencia… ah! Y el trabajo!!! debemos también cumplir con nuestro trabajo y las demandas del mismo. Que hoy día, no son pocas! Culturalmente corremos en desventaja, porque aunque hagamos el esfuerzo, tenemos los estigmas de cómo debemos ser y actuar. Y ellos, que ocurre con ellos. Si, pasan a ser esposos, padres, cambian sus roles, en mayor o menor medida, pero sus vidas siguen igual a como estaba dispuesto antes de todos estos cambios. Su eje sigue intacto, siguen siendo la misma persona, su trabajo, sus rutinas (deportes, etc) no se modifican…si quizás algunos sientan un pequeño desplazamiento afectivo por parte de sus esposas cuando nacen sus hijos, pero su manera de ver la realidad tan diferente a la nuestra hace que pase tranquilamente y en armonía “ ya pasará”, “ la vida sigue” hoy tengo una familia. Que pasa con nuestro eje que hace que se modifique de acuerdo a las situaciones que vivimos. Ellos siguen con su vida y pueden resolver más fácilmente cualquier situación que la vida les depare, si no lo resuelven queda en la situación “stand bye” y siguen mirando hacia adelante. Todo sigue su camino. No se plantean como nosotras tantas inquietudes, somos diferentes y bienvenido que así sea!!!. Nos cuesta mucho estar sin ellos. Pero si depositamos tantas expectativas, corremos el riesgo de fustrarnos y es mucha exigencia para todos. Cambiemos nosotras y así todo nuestro entorno se modificará. Busquemos objetivos más cortos, y no demandemos tanto! Hagamos lo que queremos, tengamos en cuenta nuestros anhelos y nuestros deseos, por nosotras mismas. Debemos cambiar desde adentro hacia fuera. Y nuestro entorno también se modificará. Debemos vivir nuestras vidas más placenteramente, disfrutar más, gozar más y sin culpa.
Que quiero decir con esto: que debemos ser como somos, pero seamos inteligentes, y aprendamos. Son nuestro complemento. No perdamos nuestro eje, somos ante todo mujeres y bienvenido sea!!!!
Angélica