Es probable que"ser egoístas” evoque lo que no queremos ser: indiferentes, crueles, desconsideradas, egocéntricas.Socialmente, una mujer es egoísta cuando : defiendo su interés personal, cuando ofrece un servicio a cambio de retribución, cuando pretende requerir condiciones que resguarden sus conveniencias o cuando expresa abiertamente sus ambiciones. Deja de ser “buena madre”, es “poco femenina”. (1)
Pero el egoísmo sano, al que nos referimos es: colocar nuestro bienestar, nuestros deseos, nuestro trabajo, juegos, planes y actividades en primer lugar en vez de último; antes y no después de que estén satisfechas las necesidades de los demás. Esperar y requerir que las situaciones y las relaciones sean cómodas para nosotras. No tratar de adaptarse a las incómodas.
Creer que nuestros deseos y necesidades son muy importantes, y que es nuestra tarea satisfacerlos. Y al mismo tiempo, conceder a los demás el derecho a responsabilizarse por sus propios deseos y necesidades.
Qué requiere ser egoístas
Si decidimos comenzar a ponernos en primer lugar tendremos que aprender a tolerar la ira y desaprobación de los demás. No discutir, no disculparse ni justificarse, mantenerse serena y seguir con nuestras actividades. Los cambios que hacemos, requieren que los que nos rodean también cambien, y es natural que se resistan, ellos quieren que volvamos a nuestro viejo comportamiento abnegado, a hacer por ellos lo que ellos pueden y deben hacer solos. Escuchemos nuestra voz interior, hagámosle caso ¿qué es lo bueno para nosotros? Hasta ahora somos expertas en captar las necesidades de los demás, ahora tenemos que escuchar a las nuestras.
Volverse EGOISTA requiere reconocer que nuestro valor es grande, que nuestros talentos son dignos de expresión, que nuestra realización personal es tan importante como la de cualquier otra persona , y que nuestra mejor identidad personal es el mejor regalo que tenemos para el mundo en general y, más especialmente, para quienes están más cerca .
Por qué es necesario volverse egoísta?
Sin este fuerte compromiso con nosotras mismas, la tendencia es volvernos pasivas, desarrollarnos no para nuestra mayor expresión sino para beneficio de otras personas.
Si bien el hecho de volvernos egoísta (lo que también significa volvernos honestas) hará de nosotras una mejor pareja, pero ese no puede ser el objetivo final.
EL OBJETIVO , ES EL LOGRO DEL PROPIO Y MAS ALTO YO.
Nos queda vivir nuestra vida, explorar nuestro propio potencial. Es el paso que sigue naturalmente cuando ganamos respeto hacia nosotras mismas y empezamos a satisfacer nuestros deseos y necesidades.
Asumir la responsabilidad por nosotras mismas y por nuestra felicidad, también dá mayor libertad a los hijos que se sentían culpables y responsables por nuestra infelicidad (y siempre se sienten así).Un hijo nunca puede esperar equilibrar la balanza o saldar una deuda cuando uno de sus padres ha sacrificado su vida, su felicidad, su realización personal por ese hijo o por la familia. El hecho de ver que uno de sus padres abraza totalmente la vida dá al hijo el permiso para hacer lo propio, del mismo modo que ver sufrir a uno de sus padres indica al hijo que toda la vida es un sufrimiento.
Qué implica volverse egoísta
Nuestras relaciones , automáticamente, se vuelven más sanas.
Dejamos a los demás en libertad para ocuparse de sí mismos , sin preocuparse por nosotras(es muy probable que los hijos, por ejemplo, se hayan sentido responsables por mitigar nuestra frustración y dolor. Al ocuparnos más de nosotras mismas, ellos quedan libres para ocuparse de sí mismos)
Ahora podemos decir que sí o que no cuando lo deseemos.
En este dramático cambio de papeles, al pasar de cuidadoras de los demás, a cuidadora de nosotras mismas, es muy probable que nuestra conducta se vea equilibrada por cambios de roles en todas nuestras relaciones.
Al volvernos más capaces de atendernos, más sanas y equilibradas, atraemos relaciones y parejas más equilibradas. Al volvernos menos necesitadas, una mayor parte de nuestras necesidades se ven satisfechas, renunciamos al papel de super-encargadas, hacemos lugar para que nos atiendan.
Aprendamos a “ser egoístas”, como ejercicio diario, con pequeños detalles…e iremos comprobando lo bien que nos sentimos , como crecemos “como personas” y también crecen nuestros seres queridos.
(1) Las cualidades de “la MADRE” por excelencia : abnegación, altruismo e incondicionalidad. Según el diccionario:
-ABNEGACION : sacrificio o renuncia de la voluntad, afecto o bienes materiales en servicio de Dios, del prójimo, etc.
-ALTRUISMO : cuidado desinteresado del bien ajeno, aún a costa del propio y fundado en una moral puramente natural. Opuesto al egoísmo.
-INCONDICIONALIDAD : adepto a una persona ó idea, sin limitación ni condición alguna.
El texto fue recopilado de los libros:
“Las negociaciones nuestras de cada día”, de Clara Coria
“Mujeres que aman demasiado”, Robin Norwood